La barbarie de la pandemia o la metáfora de la enfermedad

Por Mildred Meléndez Otero

"Escribir poesía después de Auschwitz
es un acto de barbarie".
Theodor W. Adorno
                              
 
¿Hubo un cambio en la forma de escribir luego de la pandemia del Sida? Esta fue una de las muchas preguntas que se levantaron ayer en el panel Voces después de la pandemia. Este foro, moderado por el escritor y poeta Ángel Antonio Ruiz, brindó el espacio para que los autores Luisgé Martín, Yolanda Arroyo Pizarro y Mario Bellatin discutieran a fondo sobre la enfermedad desde el sentido médico hasta uno más abstracto.
 
Martín fue el primero en comentar que hablar de pandemia en un festival literario carece de sentido, sobre todo si se cuestiona qué hablamos de la pandemia del SIDA o si se habla desde un abstracto. "Yo lo he centrado en qué ha pasado luego de la pandemia. ¿Realmente hay un cambio sustantivo en la pandemia que nos haya hecho cambiar la forma de escribir? ¿Es acaso hablar de la enfermedad como una metáfora del conjunto del mundo? Contemplamos la vida distinta cuando alguien va a morir. La enfermedad toca todo lo trascendente del ser humano", expresó.
 
Además, el también responsable de derechos y de planificación editorial de Thinking Heads, explicó que desde su punto de vista lo que ocurrió con el Sida es una metáfora moral, porque para él dejó de ser metafísica la mortalidad del hombre, sino que tiene que ver con la libertad. "El Sida es la enfermedad de la felicidad, por el exceso de ganas de vivir".
Mientras, Bellatin confió a la audiencia que usualmente no pregunta de qué van a tratar los paneles en los que participa, tenía sus sospechas de que sería sobre el Sida y advirtió que no creía el título del panel fuera el correcto, porque no es un después. "La pandemia sigue. No ha cambiado el panorama de cómo era en ese entonces. Yo escribí hace 20 años en Salón de belleza sobre una peste que podría ser el Sida. En el 1994 cuando sale la novela, el Sida era una condena de muerte", explicó.
Respecto al tema de la novela, concienzudamente Bellatin dijo que cada vez que alguien le decía que [la novela] era sobre el Sida, él respondía que no. Y cuando decían que no, decía que sí. "Escribir el libro fue un proceso coyuntural retante. Esta relacionado con una constante bíblica -la peste, la guerra, la sexualidad- un flagelo que continúa a lo largo de nuestra existencia. Era mi interés entender al ser humano en una situación fuera de orden. Quiero que hablemos de la criminalización de la víctima".
En cambio para Arroyo Pizarro, lo importante es hablar de la idea de cómo siempre el ser humano llega a los límites y de alguna hecatombe o desgracia, se supera. "No puedo evitar pensar en un cuento de Avalancha, que trata sobre esta mujer que conoce a este hombre y sienten esta atracción sexual, pero el hombre pospone el asunto del beso, hasta que le confiesa que tiene Sida. Ahí entra la pregunta de ¿cómo le hacemos?  y eso es lo que quiero resaltar de la pandemia. El cómo la burlamos. En los inicios de esa pandemia se creía que si le secabas las lágrimas a un paciente, te podías contagiar. Pienso en eso y en todo lo que el ser humano hizo tras esa pandemia y en su poder para sacarle solución al asunto".
Para ella, igualmente hay un asunto pandémico en la comunidad LGTBQ  y es el pensar de que luego de que el matrimonio entre personas del mismo sexo es legal ya todo está resuelto. "Pensar ingenuamente que eso está superado, que la sociedad quiere el amor de todos y todas es ingenuidad y homofobia. El mundo debería salir de la pandemia hipócrita y moverse a una más honesta", dijo la autora quien se ha destacado en la lucha por los derechos de la comunidad homosexual en la Isla.
Ruiz, retomó la palabra para comentar que más allá de la pandemia que heredamos en términos médicos, hay una pandemia de idiotización, de que mientras menos la gente lea, menos sabe defenderse.  "Hay montones de pandemias sicológicas y sociales y la pregunta es cómo nos enfrentamos a esos asuntos como escritores. La situación de las pandemias trae un intento de normalización,  de establecer una regularización con nuevas legalidades luego de ella", manifestó.
En ello concordó Bellatín, al comentar que cuando en México se aprobó el matrimonio gay, lo importante no era casarse, sino lo que pasaba alrededor de ello: "Se reorganizó un espacio, donde el matrimonio no era lo central, sino que bajaron los crímenes de odio. Es difícil decir esto, pero que un decreto cambie la visión de mundo de un día para otro es fuerte".
 
Bellatin: "Hay mucha más gente yendo contra la corriente".
Conversar con Mario Bellatin se convierte de pronto en un espacio para la confidencia. Desde el asomo del celular en el que trabaja sus textos diariamente, hasta la recolección de los kilómetros que recorre para encontrarse con otros que al igual que él se esfuerzan en ir contra la corriente.
"En tu vida cotidiana, sientes que eres el único. Y es con cuanto gusto recorres cientos de kilómetros para encontrarte con espejos, saber que existen esas personas hace que me esfuerce más en mi trabajo".
Precisamente, lo ejemplifica al mencionar que lo que busca cuando viene a eventos como este es salir enriquecido con nuevas ideas, que se establezca un diálogo.
"Hablar con el público es muy interesante, pero no es lo que busco. Es más saber lo que piensa el otro, es darme cuenta de cómo cada poniente dio una vuelta determinada. Y al mismo tiempo hay un público que es testigo de ese diálogo. Me atrevo a decir que solo hay dos festivales castellanos que hacen esto: el Festival de la Palabra y Hay Festival", explicó el autor quien es director de la Escuela Dinámica de Escritores en la Ciudad de México.
Esta es la primera vez que Bellatin visita Puerto Rico y explicó que tenía muchas preguntas qué hacerse de las situaciones que se escuchan desde fuera. "Preguntas muy antiguas del tema social, de la crisis, de su relación con Estados Unidos. Para mí venir acá era un momento sumamente importante. A demás tengo una líder espiritual que es Sufí que es de Ponce, muchos amigos y quería ver cómo está el pensamiento latinoamericano", confesó.
Cuando se le pregunta que se lleva de este viaje a Puerto Rico, recalcó que tiene muchas hipótesis y que esta haciendo una recopilación humana de la entrega de los escritores, de lo político y de la crisis, de la que le falta más información.
Respecto a su labor como escritor indicó que su "trabajo es que alguien inicie y acabe el libro. Yo escribo para muchísima cantidad de lectores. Yo soy legión. Lo que a mí más me interesa es el ejercicio del escritor: la escritura. El estudio previo es la vida misma. En el caso de Salón de belleza no hubo un estudio académico previo. Me cuidé mucho de que no hablara de una enfermedad en particular. Era más bien presentar como reacciona la sociedad. Es un libro de preguntas. Me interesan más las preguntas que las respuestas de un lugar fuera de mí y desde el lector. La no palabra. Lo importante no es lo que se dice, es cómo se dice y en el silencio está todo dicho".

Cinco cosas que no sabías de Paco Ignacio Taibo II

Por: Rebeca J. Agosto Rosa

  1. El escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II ya había estado en Puerto Rico para la primera edición del Festival de la Palabra, y recuerda con mucho cariño y un poco de nostalgia haber marchado en medio de la lluvia con los estudiantes de la “Iupi” (Universidad de Puerto Rico) durante la huelga del 2010.
  2. Supo que quería ser escritor a los cinco años y a los seis escribió su primer cuento. “Mi padre me preguntó: ‘¿qué quieres ser en la vida?’ Y dije: ‘escritor, bombero y trapecista’”. ¡¿Y qué pasó con bombero y trapecista?! “Hacía falta mayores habilidades manuales, técnicas y físicas a las que yo tenía”…
  3. Sobre su proceso de escritura: “Suelo escribir todos los días, a veces mucho, a veces poco, a veces unas horas, a veces minutos. Tecleo, tecleo y tecleo y luego vuelvo sobre el texto una y otra vez, tratando de precisar. Trabajo de noche habitualmente, que es cuando no suena el teléfono y te dejan en tu casa”.
  4. Le hubiera encantado escribir los libros: Historia de almanaque, de Bertolt Brecht, La guerra de Angola, de Ryszard Kapuściński y Juego de tronos, de G.R.R. Martin. De hecho, conoce a G.R.R. Martin desde antes de que escribiera Juego de tronos, “cuando lo estaba pensando, no escribiendo. Y nunca me dio pistas que estaba detrás de este proyecto”, compartió Taibo. Ambos coincidimos en que una versión de Westeros latinoamericana sería muy interesante…
  5. Cuando le preguntan qué libro se llevaría a una isla desierta, responde: “A) no pienso ir a una isla desierta; B) no iría a una isla desierta si no hubiera biblioteca; C) si no me queda de otra, me llevaría Historia de la revolución rusa, de Trotsky, que son dos tomotes grandes y duran mucho”.
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La ñapa…

El día de su charla magistral en el festival, llevaba puesta una camiseta blanca que al frente leía: #SoyTaibolero, y en la parte de atrás tenía una cita de su hermano, el también escritor Benito Taibo: “Somos lo que hemos leído de lo contrario seremos la ausencia que los libros han dejado en nuestra vida”.

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Paco Ignacio Taibo II narra la crisis del narco mexicana

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No exijo una literatura que toque la realidad y la muerda, la practico". Dijo en su charla”.

Por: Rebeca J. Agosto Rosa

El presente artículo se basa en la charla magistral de Paco Ignacio Taibo II el sábado, 24 de octubre de 2015 en el Festival de la Palabra, y una entrevista exclusiva realizada el día antes.

El regreso de la tortura, los secuestros y asesinatos, el tráfico de mujeres, de armas, las tumbas sin nombre, y el aumento de la corrupción y la impunidad en todas las esferas del gobierno han sido las consecuencias más notables de la fallida guerra contra el narcotráfico.  Declarada por el presidente mexicano Felipe Calderón (2006-2012) y continuada por el actual mandatario, Enrique Peña Nieto, según esbozó Paco Ignacio Taibo II durante su charla magistral, “Escribir en tiempos de crisis”, en el Festival de la Palabra de Puerto Rico.

Entre otras cosas, Taibo cuestionó que fuera México quien declarara la guerra a un problema principalmente estadounidense; que no se estableciera al menos un pacto de colaboración entre ambos países; que por la frontera subieran drogas y bajaran dólares y armas; que se emprendiera con un ejército, aparato de inteligencia y sistema de justicia corruptos y penetrados por los carteles; en fin, que el significado de una guerra mexicana contra el narco fuera que los muertos los ponía México.

A través de historias “verdaderamente alucinantes” – como la del “Pozolero” que disolvió los cuerpos de más de 300 víctimas de la violencia de los carteles en ácido, o la directora de cárcel que, vestida de látex, torturaba a los prisioneros – el escritor, periodista, sindicalista y político mexicano se adentró en el intrincado panorama nacional para sacar a relucir los desafíos de contar desde la ficción el delirio en el que se ha sumido el país, pero también la necesidad de hacerlo.

“¿Hay ficción que pueda jugar en estos terrenos?”, se preguntó el autor, tras describir un país donde cualquier historia, por más inverosímil, está clavada en la realidad nacional. Entonces, ¿cómo escribir y para qué narrar la crisis desde la literatura?

Para Taibo, escribir ficción en tiempos convulsos requiere asumir las crisis, internalizarlas, para luego despegarse de los hechos inmediatos, poner orden en el caos de la realidad, y rellenar los huecos de las mentiras y silencios con lo único que se puede, la intuición. Contar el caos no basta, la literatura debe complejizarlo. Como anticipaba en “La Crisis como Trama”, un

panel previo a la charla

, “la novela no vino a simplificar el mundo”.

Es difícil, se necesita distancia, pero algún día espera escribir esa novela que hasta ahora sólo ha podido tantear desde la periferia. “Todas estas anécdotas que he estado guardando en el corazón y en la cabeza tienen un destino que las articula”, aventuró.

Su novela del narcotráfico no será una historia lineal, ni pedagogía, ni un reportaje, dijo. Será “la historia secreta detrás de la historia, el enramado, la construcción de una complejísima historia de espionaje político-criminal”, explicó. De su pluma, espera, saldrá una definición de lo que es el poder y la vida cotidiana en México. El poder es, después de todo, el problema eterno de la nación, reflexionaba en una entrevista exclusiva el día anterior. Los abusos de poder se viven en continuo y van cambiando de forma, pero la esencia es la misma, precisó.

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“¿Por qué no cuentas qué también hay un pueblo en resistencia?” Se trataba de la mexicana Paloma Sáiz Tejero, brava luchadora y promotora cultural.

También hay resistencia

Concluida su exposición, Taibo se detuvo en espera de las preguntas de la audiencia. Uno o dos comentarios breves fueron seguidos de un silencio cargado con el peso de las historias que allí se habían relatado. Entonces se escuchó una voz que un poco le reprochaba un olvido: “¿Por qué no cuentas qué también hay un pueblo en resistencia?” Se trataba de la mexicana Paloma Sáiz Tejero, brava luchadora y promotora cultural.

“¡Sí, gracias Paloma!”, respondió el escritor a su compañera de vida y lucha por los pasados 40 años. Entonces procedió a enumerar algunas de las protestas más recientes de los mexicanos. “A lo largo de estos últimos años, hemos salido a la calle una y mil veces. Los maestros, la lucha contra los fraudes electorales, el movimiento de Morena, los muchachos del 132, el movimiento de los electricistas. O sea, la comunidad intelectual una y otra vez se ha expresado peleando contra la censura, los intentos de bloqueo de la información. Millones de mexicanos se han manifestado en los últimos años, y ese es el oxígeno de nuestras vidas”, afirmó.

“La sociedad mexicana no es pasiva, no es dejada”, indicó Taibo, uno de los líderes del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) de México, egresado del movimiento estudiantil del 68 y activista sindical desde que la Policía lo sacó a punta de pistola de una fábrica a los 15 años porque alfabetizar a los obreros, tarea que realizaba voluntariamente, “era pecado”.

“Sino, claro, resulta incomprensible cómo sobrevivir siendo de izquierda y mexicano en un ambiente como el que les he descrito”, concluyó.

En sus cuarenta años de trayectoria literaria, Taibo no recuerda haber escrito en un momento que no fuera de crisis. No hay remedio, bromó, las crisis no cogen vacaciones. Sus más de 80 textos publicados (desde novelas policiacas y libros de historia hasta guiones de cómic y antologías), han querido darle voz a los trabajadores, a quienes ha apoyado desde las luchas sindicales y movimientos políticos; a la disidencia y resistencia política; y a los personajes de izquierda, desde íconos revolucionarios como Pancho Villa y el Che Guevara hasta figuras menos conocidas como el cubano Tony Guiteras.

De los libros de historia que ha escrito, destaca 

Pancho Villa: una biografía narrativa (2007)

, “porque fue un hándicap armarla. Había tanta información, y se había contado tan mal, que fue una batalla contra la desinformación escribirla”. La acogida del público todavía le sorprende. En ficción, considera como su mejor novela 

Retornamos como sombras

 (2001). “Es más, puedo leerla y me gusta”, compartió en exclusiva.

Si hay algo de lo que no duda este prolífico autor y activista, es del poder de la literatura en tiempos de crisis para tocar a los lectores. “Es algo real, la manera como la palabra escrita llega, sacude, transforma, anima, estimula, desconcierta. Esta relación viva con los lectores es maravillosa, y en el tiempo de crisis, buscamos como lectores material que nos permita sonreír, reflexionar, adquirir una perspectiva más profunda, o indignarnos”, apuntó.

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La crisis como trama: “Escarbar la tierra hasta encontrar los huesos”

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Por: Rebeca J. Agosto Rosa

uatro escritores de países distintos pero con la misma postura contra el poder se encontraron el viernes en la noche bajo una ligera lluvia en el Café de la Princesa del Viejo San Juan para discutir la crisis como trama en sus novelas y la importancia de narrarla en América Latina.

Mayra Santos Febres, Paco Ignacio Taibo II y Perla Suez integraron este panel del Festival de la Palabra, al que también se unió el periodista y escritor español Fermín Goñi para presentar su novela

El hombre de la Leica

(2005), que da otra mirada a uno de los grandes momentos de crisis del siglo pasado, la Guerra Civil española.

La historia sigue los pasos del general que organizó el golpe de estado que desató la guerra en 1936, el cubano Emilio Mola, un aficionado de la fotografía que cargaba siempre con una cámara marca Leica. En palabras del autor, “esta novela narra cómo se da el golpe de estado más chapucero, o sea, peor organizado en todos los órdenes, pero que origina una guerra tremenda, que es la Guerra Civil española, que es el preludio de lo que va a llegar después, que es la Segunda Guerra Mundial”.

El escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II, quien aplaudió el trabajo de Goñi, abogó por complejizar las historias que se cuentan. Según el autor de decenas de novelas policiacas y libros de historia, como la biografía de Pancho Villa y el Che: “La novela no vino a simplificar el mundo, vino a complejizarlo, y la única manera de enfrentar la crisis sistemática que nos rodea, es encontrar la profundidad de esta crisis, las variantes, las múltiples miradas, la visión de lo complejo. No es positivista la novela, no viene a arreglarles la vida para que después de leerla ustedes estén más tranquilos y mejor informados. La novela viene a contaminar todavía más de dudas e incertidumbres”, afirmó.

Por su parte, la escritora argentina Perla Suez defendió la ficción como el camino para encontrar alternativas al estatus quo, la corrupción, y el poder entendido como la dominación, el engaño y la frustración. “Creo que la ficción a nosotros de alguna manera nos salva”, expresó. “La ficción, en definitiva, puede contar precisamente la historia (de un país) que nunca se contó. Puede escarbar la tierra hasta encontrar los huesos, la esencia de una cultura que se quiso tapar. Como los indios araucanos desentierran los huesos, uno está desenterrando en la escritura un poco de esa memoria, y hace falta volver a contar otra historia, una y otra vez. Tenemos que recordar todo lo que hemos tapado”.

En esas líneas se alza precisamente la novela más reciente de Mayra Santos Febres,

La amante de Gardel

, que intenta rescatar una de las tantas memorias perdidas del continente sobre su herencia africana. El tango es, después de todo, de origen bantú, mezclado con otras influencias, e incluso el movimiento de los barcos en que llegaron negros y blancos al sur.

Esa es la crisis que más le importa y que enfrenta Santos Febres desde la literatura: la incomodidad de hablar sobre el tema de la raza en América Latina. “Es bien extraño tratar de hablar de la crisis desde el olvido”, expresó la directora del festival, que como mujer puertorriqueña y negra intenta narrar con sus palabras aquellas historias olvidadas porque los hablantes del mundo eran otros.

Lo importante no es el color de la piel, aclaró la escritora, sino “las consecuencias sociales y culturales que nos hacen vernos de una manera que no somos”. El racismo es una construcción de la exclusión. “En el mundo internacional intelectual hay bien pocas personas como yo de este lado (del Atlántico) o del otro”, explicó a la vez que denunciaba la ausencia de voces puertorriqueñas en los espacios de diálogo del mundo.

El panel terminó con un llamado a la unidad latinoamericana, desde el Cono Sur y el Caribe hasta España. En los tiempos de crisis, dijo Mayra, “uno encuentra enemigos donde no se los imagina y uno encuentra también aliados, como somos todos nosotros aquí, donde uno no pensaba que estaban. Y eso es lo maravilloso de la crisis, que uno tiene que echar mano de todo el mundo que quiera un mejor país, un mejor mañana, un mejor futuro”.

Entonces Goñi aprovechó el momento para indicar que no eran cuatro las nacionalidades reunidas en la mesa, puesto que él también se considera puertorriqueño. “Los boricuas nacemos donde nos da la gana”, afirmó entre risas, por lo cual recibió una ola de aplausos.

Finalmente, Taibo cerró el panel aludiendo a la posibilidad de construir una hermandad hispanoamericana a través de la cultura, sin fronteras, sin papeles, con libertad de pensamiento, de tráfico, de comunicación. “La cultura, afortunadamente, es el gran cemento constructor de unidad”, concluyó.

Ana Teresa Toro se estrena como escritora independiente  

Picture“Hay que seguir encontrando imágenes, historias, ficciones o relatos de la realidad que ilustren nuestra situación para entendernos mejor”

Por: Alejandra Rosa Morales
25 de octubre de 2015
Foto: A. ROSA MORALES


​La periodista se integró este año a la plantilla de escritores invitados del Festival de la Palabra, tras la publicación de sus dos primeros libros.








​Para entender la relación de Ana Teresa Toro con las letras, hay que regresar a su punto de partida. A la responsable de que aprendiera a escribir en cursiva, desde antes de cumplir sus cinco años de edad. A su abuela. La misma que la instaba a memorizarse los poemas que, según le cuenta su madre, recitaba, sobre latas de galletas que eran sinónimos de tarimas improvisadas.
 “El mundo de abuela era un mundo de telas y de letras.”, recuerda la periodista aiboniteña, quien se estrenó este año como escritora independiente. Durante su niñez, solía sentarse en el sillón de mecer de su abuela y perderse entre páginas. Desde entonces, la joven de 31 años lleva consigo una mecedora a todos los espacios que habita. Para leer. Para sentir. Para entender mejor.
 
De la ficción al periodismo y viceversa
 

Toro guarda relación con el Festival de la Palabra, desde que la idea del evento rondaba a Mayra Santos Febres, quien en ese entonces, fungía como su profesora, en la Universidad de Puerto Rico. Este año, además de ver su nombre junto al de autores locales e internacionales, en el programa del evento, participó del panel “Crónica de la desinformación”, llevado a cabo el pasado domingo, en el Viejo San Juan.
 
Durante sus años de universitaria, “Ana Té”, como la llaman cariñosamente sus allegados, escribía obras de teatro. En ese mismo caminar, la aficionada a la lectura se enamoró del periodismo. De su adrenalina. De eso que llama “narrar el cuento que es de verdad”. Se alejó entonces de la ficción y se adentró, por más de diez años, en el campo periodístico. Mas con la llegada de su primera novela, Cartas al agua, regresa al lente ficcional.
 
“La novela estuvo guardada un tiempo, hasta que Rafael Acevedo me preguntó: ¿cuándo tú me vas a enviar tu novela?”, pregunta que la sorprendió, pues a nadie le había comentado que tenía grabada una novela en sus archivos. Tras Acevedo, editor de La Secta de los Perros, leer Cartas al agua, le confirmó a la cronista que publicarían su texto.
 
Cartas al agua

 
Cuando Cartas al agua nace, Toro vivía ese sentido de desorientación que deja la muerte a los vivos. Un luto pesado que invade el cuerpo y roba sueños. A la ausencia física de su abuela paterna, se le sumó un mal amor. Cartas al agua, confiesa, nació entre insomnios.
 
“La manera de purgar todas esa experiencias era levantarme, cuando me daba cuenta de que no iba a lograr dormir. Y escribía, de 4:30 de la mañana a 8, todas las mañanas, todas las mañanas...”, recuerda.
 
Cuenta la periodista que, el pasado junio, cuando tocó el libro por primera vez, cuando lo agarró, sintió un gran alivio. “Fue una sensación de, ¡ah, así es que se acaba el luto! Así es que tú entierras tus muertos…La muerte es un silencio muy grande. Quizás, traté de llenar ese silencio con palabras”, apunta.
 
En Cartas al agua, acompañas a partir del mar. ¿Por qué el mar como punto de partida?
 

Pues eso, ¿sabes qué?, todavía me lo estoy preguntando. Ya tengo algunas ideas… Cuando yo escribí esa novela vivía en el Condominio La Puntilla. Cuando vivía allí, escribía en la mesa del comedor y tenía detrás de mí una ventana que daba para el muelle, para la entrada y la salida de los cruceros. Entonces, escribí esa novela con el mar al lado… Fue una gran lección de cómo, aunque uno no lo quiera, el espacio se te mete.
 
Segundo, porque a mí me importa mucho entender lo que le hace a una persona la experiencia isleña y la experiencia colonial… por ejemplo, por qué dudamos tanto  que somos capaces de “x, y o z” cosa, cuál es nuestra relación con el horizonte… todas esas cosas nos marcan como país, como individuo, y me interesa mucho pensar sobre eso, para tratar de entenderlo, para tomar mejores decisiones.
 
Y en tercer lugar, hay una cosa entre el mar y la espera… sintonizar con el ritmo del mar yo creo que nos calma, nos serena y nos permite conectar con algo más profundo… El mar siempre trae cosas.
 
Yo creo que me sentía… viviendo en Puerto Rico, esperando que algo llegara del agua …y creo que lo traté de hacer aparecer, ya que no llegaba. (Soltando una sonrisa de esas que parecen salir desde el pecho)
 
¿Qué es al agua para Ana Teresa Toro?
 
Hay un verso de Santa Teresa de Jesús  bien sencillo que dice: “Hay que mirar lo que es el agua”. Y yo creo que el agua es como un gran cementerio de vida. El agua es…es el yo. Lo divino. No sé, creo que es imposible saber, pero hay que mirarla, hay que seguirla mirando...
 
Cuando Ana Tersa piensa en voz alta sobre las significancias del agua, la vibración de su tono de voz cambia. Su volumen baja y contrasta con su mirada, que se eleva, como para hilar palabras con los ojos, a partir del aire.
 
Al final de Cartas al agua, el personaje de Marcela concluye: “… no hay a dónde ir, porque cuando llueve sobre el mar, es como si aparecieran las rejas aguadas y mágicas de esta Isla”. ¿Cuáles son las rejas del puertorriqueño?
 

En términos de los ritmos del mundo, nuestro ritmo es distinto… Me atrevería a decir que llegamos súper temprano a la globalización, a la experiencia de la influencia neoliberal y capitalista de los Estados Unidos. Lo que quiero decir, no es que estamos atrás, sino que nuestro ritmo es otro. Si esa reja es buena o mala, no creo que lo sepa.
 
Por otro lado, creo que tenemos una reja clara, nuestra situación política nos impide el pleno desarrollo… Curiosamente, esa reja no nos ha impedido el desarrollo de
nuestra cultura… seguimos trascendiendo en otros campos. Una vez me dijo Eduardo Cabra “el gran petróleo de Puerto Rico es la música”, y es así… rompemos una gran reja y llega la otra.
 
Y esa gran reja, ahora que lo pienso, está en el mar… nuestra seguridad alimenticia está en los barcos… nuestra capacidad de crecer económicamente, como país, depende de una ley que establece que solo podemos comerciar con barcos estadounidense. Entonces, he ahí otra reja que llega del agua. Y habrán otras, que iré descubriendo.
 
Narradora “del micro al macro”
 

“Me interesan las historias sencillas, lo común. Si tengo que escoger entre entrevistar al gobernador y entrevistar al chofer del gobernador, prefiero entrevistar al chofer. Y no que tenga nada de malo entrevistar al gobernador, sino que me interesa lo pequeño… A veces pienso que intentando abarcar el gran relato se pierde el relato”, reflexiona.
 
Bajo esa consigna, Toro acaba de publicarse su antología “Las narices de los perros”, con Ediciones Callejón. Una colección de crónicas que, según Edgardo Rodríguez Juliá, autor del prólogo, “es de una riqueza solo posible en una escritora de alerta a la sociedad y cultivadora de su propio temperamento”.
 
“Es un intento de contar la experiencia de ser puertorriqueño en el 2015, desde el periodismo cultural... Traté de mirar al país, mirarme a mí…y contar esas contradicciones”, explica la autora.
 
No se vislumbra alejada del periodismo
 
“Quiero volver a escribir periodismo pero me gustaría ahora alejarme un poco de la producción cultural… Me están llamando los temas sociales… Quiero tratar de contar otros temas”, comenta.
 
Toro guarda la ilusión de volver a la dramaturgia y espera escribir más ficción. Planifica retomar, el próximo año, el desarrollo de su segunda novela, la cual, adelanta, será sobre el cruce entre la última presa política puertorriqueña y una periodista.
 
“Estoy como regresando a todas partes, con mucho temor pero a la misma vez con pocas pretensiones. Yo lo que quiero es acompañarte. Si te acompañé, eso es suficiente”, concluye la escritora, quien redactó su primer texto en Aibonito, frente a un monitor azul, cuando su maestra de segundo grado le pidió que escribiera un párrafo.
 
Decidió apalabrar una montaña y cuando acabó, sintió que “había hecho algo importante”. La descripción de aquél regalo elevado de tierra fue el primero de sus trazos como escritora, trazos que planifica seguir redescubriendo. Quizás en Puerto Rico. Quizás en otro contexto, pero eso sí, siempre acompañada por su sillón de mecer.


"Mucho Gusto soy de la Isla"

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Por: Kristine Drowne.

Foto: Kristine Drowne

En la tarde de ayer sábado, los gallitos de Río Piedras, Los Pleneros de la Cresta se dieron cita en la Tarima de la Fuente para contagiarnos con su ritmo de plena juvenil.

Mientras cantaban con una energía contagiosa, los espectadores formaron una bulla frente a la tarima, moviéndose al ritmo de las panderetas. Bajo el sol picante se escuchaba el coro de una de las canciones del grupo “sería boricua hasta en la luna, como lo dijo el poeta Corretjer”.

Los Pleneros de la Cresta está compuesto por cinco estudiantes de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Todos a nivel subgraduado, tres de ellos, son hermanos los hermanos Ocasio, dos gemelos y un hermano menor. El cantautor de casi todas las canciones Emil Martínez y Edwin Avilés, el autor de su canción popular, y título de su disco “Mucho Gusto Soy Isla”.Cantaron alrededor de una hora, donde su ritmo y fusión musical de plena moderna, pusieron a todos a mover las caderas.

Al terminar, en una entrevista nos dieron un trasfondo sobre cómo surgió el junte. Emil Martínez, viene de una familia de músicos, su padre forma parte de Viento de Agua, que fusionan los ritmos de la bomba y plena. El grupo musical nació debajo de la Torre de la UPR, donde se reunían esporádicamente  un grupo de músicos entre ellos Emil y los gemelos Ocasio. No fue hasta que un día por casualidad, donde por una amiga de un amigo todos se conocieron. Empezaron a tocar en guisos, donde los mismos estudiantes eran los que los recomendaran.  Hoy son el junte que ponen a todos a bailar, en especial a aquellos que los apoyan, como el público del Festival de la Palabra.

Escritores nómadas: migraciones e identidad

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Por: Rebeca J. Agosto Rosa
Foto: Rebeca Agosto Rosa

Cuatro escritores “nómadas” que se mueven constantemente entre su país de origen y el lugar donde viven y trabajan, coincidieron el viernes 23 de octubre en el panel “Planeta nómada: Vivir fuera de lugar”, en el Festival de la Palabra. La discusión abarcó desde la posibilidad de trascender las tradiciones literarias nacionales, hasta las identidades marginadas en un mundo globalizado, el lenguaje como espacio de resistencia y el ser nómada entre géneros literarios.
 
Carlos Fonseca, quien se crió entre Costa Rica y Puerto Rico y reside en Londres, fue el primero en abordar el tema de la rigidez del concepto de nación, en el que muchos escritores no encajan. “Todavía creo que sentimos o leemos la literatura muy a partir de la nación, sobre todo en América Latina”, indicó en referencia a cuando nos preguntamos cómo calza el trabajo de un autor dentro de la tradición literaria de su país de origen.
 
Para el autor, no existe tal cosa como algo “puramente puertorriqueño” o “puramente costarricense”, y argumentó que esa noción de la unidad de la tradición nacional está siendo retada por el nomadismo, el exilio y la circulación de información. Una visión más porosa, planteó, permitiría incorporar los discursos del otro, los marginados y nómadas.
 
Pablo Brescia coincidió con Fonseca en que la cuestión de la nación “es una especie de condena”, “es algo que me entorpece justamente la circulación de territorios”. Como ejemplo señaló la forma en que lo identifican en distintos países: en el Festival de la Palabra se le considera escritor argentino, en Argentina es escritor residente en Estados Unidos y en Estados Unidos escritor latino. Al autor no le interesan ninguno de esos adjetivos, solo el de buen escritor.
 
Por otro lado, Ignacio Uranga, otro argentino, trajo a consideración la idea de que se puede ser exiliado dentro del país propio, que es el caso de grupos marginados como las minorías étnicas o raciales, y los homosexuales. Además, insistió en la escritura como un acto político y la lengua como un espacio de resistencia. “La lengua implica también saberes y está retenida en una cultura. Donde haya un saber, también va a haber poder”, afirmó.
 
También preocupada con los grupos e identidades marginadas, la profesora puertorriqueña en Estados Unidos, Dinorah Cortés Vélez, habló de cómo algunas identidades y grupos marginados son “obliterados”, “quedan al margen del discurso neoliberal de la globalización”, por lo que queda “utilizar la escritura como medio para atraer atención” sobre ellos.
 
Por último, los cuatro autores discutieron cómo más allá de los desplazamientos geográficos también migran entre géneros literarios, combinando ficción, biografía, prosa, poesía o ensayo en sus textos. Cortés Vélez, por ejemplo, identificó una de sus novelas como una biomitografía.

Declamación de poesía del colectivo: Cuerpo del poema

Por: Yshamarie De Jesús Pérez 

Las declamaciones de poesía en la tarima de la fuente del Paseo la Princesa, culminaron este domingo con las presentaciones de poetas puertorriqueños, que pertenecen a un nuevo proyecto creativo llamado Cuerpo del poema, en colaboración con el artista puertorriqueño Adal Maldonado. Maldonado,  tomó fotos individuales a cada uno de los escritores y mientras los poetas declamaban, aparecían al fondo en una pantalla la foto que le fue tomada. Los poetas participantes del proyecto son: Vanessa Droz, Rafael Acevedo, Rubén Ramos, Mayda Colón, Xavier Valcárcel, Samuel Medina, Nicole Cecilia Delgado, Etnairis Rivera, Elizam Escobar e Irizelma Robles. Los mismos estarán próximos a recopilar y publicar en un libro las fotos junto con poemas de cada autor.
Así culmina una jornada de poesía que comenzó con las voces del mundo I y II, en donde conocimos a los poetas internacionales invitados, continuando con un Slam Poetry que incluyó a tres nuyoricans y un puertorriqueño, para culminar con los poetas de la isla. Aun bajo lluvia y frio, los poesífilos asistieron para disfrutar de la inspiración de nuestros poetas y también, de la variedad ofrecida por el Festival de la Palabra.

Nuyorican slam Poetry 

​Por: Yshamarie De Jesús Pérez

El slam poetry o spoken poetry, trajo poetas puertorriqueños radicados en Nueva York, que presentaron sus perfomances poéticos en la noche de ayer 24 de octubre. La presentación comenzó a las 7:30 de la noche, y en la misma declamaron Omar Iloy, poeta puertorriqueño, junto a los nuyoricans Bonafide Rojas, Urayoan Noel y Caridad de la Luz. Iloy, para quien la poesía le salvó la vida, nos paró los pelos con poesía sobre realidades sociales de la isla, como el abuso de poder de la policía y el aparato de justicia. Para Iloy, la poesía le salvó la vida. Urayoan Noel nos animó con su perfomance  y sus poemas comparando el abecedario en inglés y en español. Bonafide continúo con la crítica social y política, pero declamando en inglés y jugando con el spanglish. Tocó temas un tanto nostálgicos sobre la importancia de la memoria hacia nuestros líderes nacionalistas, como el poema: Remember Their Names. Y para cerrar la noche,

​Caridad de la Luz compartió su poesía tanto declamándola como cantándola. La poeta, a quien llaman La Bruja, estaba contentísima de estar en Puerto Rico, y le dedicó un poema a Julia de Burgos. Las voces nuyoricans dijeron presente para dejarnos saber, que aun estando en el exilio, aman nuestra isla como la suya.

Mayra Santos Febres “La amante de Gardel”


Por: Julianie Pérez Ortiz
Foto por : Ivana P. Alonso, Alejandra Sofia de la Torre. 

 
Puros halagos dieron inicio al diálogo, y es que quién no admira a Mayra Santos Febres. Con una breve descripción sobre ella, su colega Edurne Portela, comenzó la presentación de la más reciente novela de nuestra gran dramaturga puertorriqueña, “La amante de Gardel”. Esta exposición no era una cualquiera, así lo expresó la propia autora y así lo reflejaba su rostro. Significaba mucho. Fueron seis años los que tardó en ser una de las escritoras que presentara una obra en el Festival de la Palabra, evento que fundó y del cual es directora ejecutiva.
 
“Mi nombre es Micaela Thorné y soy una mujer que recuerda”. Con estas palabras comienza el libro. Micaela recuerda esos 27 días que pasa con Carlos Gardel en Puerto Rico, días que vive siendo su enfermera y su amante. Charles Romuald Gardè, nombre verdadero del cantante, compositor y actor de cine francés, llegó a la Isla en 1935 y como de costumbre causó un sorprendente revuelo, y es que el Zorzal Criollo, como se le conocía, enamoraba a cualquiera con su cálida y melancólica voz. Su estadía en suelo boricua se ve interrumpida por problemas arraigados a su enfermedad secreta y es por eso que conoce a la joven negra estudiante de enfermería y descendiente de una larga estirpe de curanderas. Micaela recuerda esos 27 días de lujos e intenso romance, pero que sobre todo la hicieron más consciente de las limitaciones que le imponía la sociedad en la que vivía, siendo pobre, siendo mujer, siendo negra. Un tango melancólico, complejo por su riqueza, posible por el increíble talento narrativo que tiene la novelista natural de Carolina. Así describió esta obra su compañera, la escritora española.

Luego de agradecer a Arturo Yepes, caricaturista que la ayudó mucho durante su investigación, Santos Febres pasó a leer unos pasajes de la novela que serían los que darían pie a discutir la creada dualidad del personaje protagónico. Portela expresa que “Micaela es una protagonista compleja, llena de matices, fuerte y al mismo tiempo vulnerable, ambiciosa, luchadora, valiente, quien en algún momento quiso vivir, quiso volar, quiso ser alguien, pero la vida la vuelve fría y al final de sus días es una mujer invadida por la melancolía y las resonancias de deseos insatisfechos”. La vida de esta muchacha es una lucha constante entre la deuda que sentía con las mujeres de su familia y los deseos de ser otra mujer, esto arraigado a la construcción del sujeto en la sociedad tradicional y el sujeto en la modernidad, según explica la también catedrática de la Universidad de Puerto Rico. Explica que vivimos en una sociedad en el que la mujer siempre ha vivido para la familia, para el marido, para los niños, y su deseo siempre es el último en la lista. Ahora en la modernidad es como si a la mujer se le diera permiso a hacer tal cosa, siempre y cuando cumpla con todos sus demás “deberes”, entrando al debate de tener que decidir entre ser madre o profesional. “Esta tensión de la modernidad a mi particularmente me da mucha tensión y me ha hecho entrar al tabaquismo”, dijo Santos Febres en tono jocoso. “Esas tensiones yo las buscaba en las novelas que escribían las mujeres, los hombres, y no las encontraba, así que decidí escribir una donde eso fuera la tensión del medio de la novela. Es una mujer que se está debatiendo entre ser una gran profesional, una gran persona y ser una mujer, y para colmo negra”, añadió.

¿Por qué era para ti importante contar estos días de Gardel en Puerto Rico?, se le preguntó. “A mí me encanta trabajar la novela histórica porque yo pienso que la historia es un cuento acerca de los deseos de la gente, no siempre es el cuento de lo que realmente pasó. Entonces tú tienes este mito fabuloso que es Gardel que aguanta los deseos de todo el mundo”, contestó. Santos Febres asegura que ella se enamora de la gente, y así lo reflejan sus ojos al contar la complicada y maravillosa vida de Gardel con una pasión y un frenesí que explica por qué escribió esta historia y el por qué este hombre termina siendo su próximo eco. Hace un análisis de su persona, de sus raíces, de su entorno, y de como siendo de esa manera mantiene una relación con una puertorriqueña que aunque tiene aspectos de su vida parecidos a los de él, sobre todo tiene muchos que contrastan. “Las identidades son todas fabricadas y eso es algo que a mí me gusta mucho explorar”, terminó diciendo.

Luis Felipe Lomelí, escritor mexicano que también se encontraba en la mesa de discusión, trae el tema de como Micaela y Gardel son dos personajes excluidos que tienen que estar tranzando durante toda la novela para poder ingresar a esta modernidad y a esta sociedad que les venden como la que tiene que ser y explica el cuestionamiento que hay a lo largo de la novela de lo que se transa, lo que se pierde y lo que se gana con este intercambio.

¿Qué pierden para poder ser en este mundo?, preguntó el también doctor en filosofía de la ciencia. Santos Febres indica no tener respuesta, pero expone el cómo esa pregunta da paso a la interrogante con la que finaliza la novela. ¿Será acaso la soledad lo que nos queda a las mujeres si queremos ser sujetos? ¿Será que tenemos que renunciar a cualquier tipo de amor? Consecuentemente nos cuenta acerca del terror que ella le tenía a la soledad, motivo que la llevó a escribir esta novela, y así vencer ese miedo. Julia de Burgos murió por eso, enfatizó. Esta poeta puertorriqueña, una mujer extraordinaria y exitosa falleció a sus 39 años de borracha estando en Nueva York. “Ella misma se mató. La gente dice que por amor. Mentira. Mentira porque ella es de Carolina y las mujeres de Carolina no nos morimos de amor”, dijo. “Y es por esto que la novela termina con una pregunta. Yo apuesto a otra cosa. Me di cuenta que no es verdad, que no nos van a cobrar con soledad. Miren cuanta gente hay aquí, yo no estoy sola”, y con estas palabras seguidas por un sinfín de aplausos, culminó su presentación.

El asalto de Dios en Canto a la locura de Francisco Matos Paoli

Por: Yshamarie De Jesús Pérez
 
El pasado viernes 23 de octubre, en el Teatro Tapia, la Dra. Mercedes López Baralt, antropóloga y crítica literaria puertorriqueña, reconocida por sus trabajos interdisciplinarios entre la antropología y la literatura, presentó su último trabajo sobre el poema más importante de Francisco Matos Paoli, Canto a la Locura. Pero antes que nada, ¿quién fue Francisco Matos Paoli?

Francisco Matos Paoli nació en Lares para el año 1915, y fue un poeta y patriota nacionalista que luchó junto a Pedro Albizu Campos, y que por sus concepciones ideológicas, fue encarcelado. Es de esta experiencia que nace su mejor poema, Canto a la Locura, cuando sale de la cárcel en 1962. Mercedes López Baralt estudia el poema pero desde el misticismo poético, colocándolo como precursor de la poesía mística de Ernesto Cardenal por ejemplo. En entrevista telefónica, Baralt resume su trabajo en breves palabras:

“La conferencia examina el carácter místico de Francisco Matos Paoli, en el que predomina, más que el amor, la beligerancia (el odio). Se trata de una recreación del episodio bíblico de la pugna entre David y Goliat, en la que el poeta asume en el rostro de aves diversas, maltratadas por un Dios agresivo. Después de varios lances entre el poeta y su creador, se da la unión gozosa entre ambos. Mi trabajo se detiene también en la extraordinaria imaginaria surrealista de Matos Paoli, de la que destaco la metáfora paranoica de la casa con pupilas, que por cierto aparece  en la película de Spellbound del director Alfred Hitchcock, en la que Salvador Dalí diseño el episodio del sueño del protagonista, que está en un manicomio en el que las paredes están llenas de ojos vigilantes. También examino como Matos Paoli anticipa la poesía mística de Cardenal, y pongo acento en la sorpresa que nos agarra en el final del poema”.
 
¿Cuán pertinente es hablar de Paoli en estos tiempos de crisis? Pensemos por ejemplo, en Oscar López, quien ha estado encarcelado por más de 33 años también por sus convicciones políticas. ¿Es que existen paralelismos? Ambas figuras demuestran que es a través del arte que es posible ser libre, aunque no de cuerpo, pero sí de pensamiento, Paoli con su poesía y Oscar López con sus pinturas. Hablar de Paoli en estos tiempos de crisis es un llamado a una nueva revolución espiritual, la misma que intentaban comunicar los nacionalistas más incomprendidos (en su mayoría católicos y espiritistas), revolución nacida del arte y la libertad de espíritu. Vale la pena sentarse un momento a pensar cómo el arte nos libra de la crisis. 

Domingo familiar en el Festival 

​Por Paola Rolón Machado
 
             Cierra el Festival con nosotros y disfruta de un domingo en familia con las siguientes actividades:
 
Programa infantil
 
Espectáculo: Tambuyé
10 – 11 a.m. | Paseo de la Princesa
 
Taller: Creación de comics
Soda Pop y Mondo Bizarro
11 – 11:30 a.m. | Paseo de la Princesa
 
Espectáculo: Los Marineros de El Barco de Vapor
11:30 – 12:30 p.m. | Paseo de la Princesa
 
Cuentacuentos: Cuando los árboles lloran
Mayra Ortiz
12:30 – 1:30 p.m. | Paseo de la Princesa
 
Taller: Juegos Tradicionales
1:30 -2:30 p.m. | Paseo de la Princesa
 
Espectáculo: Prevención de Incendios- Frío y Caliente
2:30 -3:30 p.m. | Paseo de la Princesa
 
Cuentacuentos: La realidad de la fantasía
Emanuel Franco
3:30 – 4 p.m. | Paseo de la Princesa
 
Taller: Leer para aprender y disfrutar
Anisa
4 – 5 p.m. | Paseo de la Princesa
 
Música
 

Tambuyé
1 – 2 p.m. | Paseo de la Princesa
 
 
Espectáculo: Circo Nacional
5 - 6 p.m. | Paseo de la Princesa
 
Sexteto Ecos de Tivoli
8 – 10 p.m. | Paseo de la Princesa
 
Presentaciones de Libros
 
Alma Pedreña
Antonio Rivera Rosado
12 p.m. | Compañía de Turismo
 
Latina maternidad / Chicana
Dorsia Smith
1 p.m. | Compañía de Turismo
 
Antropías
José Orlando Sued
2 p.m. | Compañía de Turismo
 
Cronoscopio
Esther M Andrade
3 p.m. | Compañía de Turismo
 
Cartas de amor / Los impostores
Reynaldo Alegría
4 p.m. | Compañía de Turismo
 
 
Lecturas
 
 
Colectivo En los bordes
5:30 – 6 p.m. | Compañía de Turismo
 
Colectivo Poets Passage
6 – 6:30 p.m. | Compañía de Turismo
 
Cuerpo del poema
Adal Maldonaldo, Vanessa Droz, Rafael Acevedo, Rubén Ramos, Mayda Colón, Xavier Valcárcel, Samuel Medina, Nicole Cecelia Delgado, Etnairis Rivera, Elizam Escobar e Irizelma Robles
6 – 7:30 p.m. | Compañía de Turismo
 
 
Paneles
 
Apestados: los marginados por el caos
Ismael Martínez Biurrún, Timo Berger y Luís Díaz
2 – 3:15 p.m. | Compañía de Turismo
 
Crónica de la desinformación
Berna González Harbour, Perla Suez y Ana Teresa Toro
3:30- 4:30 p.m. | Compañía de Turismo
 
La imagen de la palabra
Walter Torres y Afonso Cruz
4:30 -5:30 p.m. | Compañía de Turismo
 
Teatro - mundo
Miguel Diffoot, Tere Marichal y Gerty Dambury
3 – 4 p.m. | Café La Princesa
 
Ponte al día con la literatura puertorriqueña
Samuel Medina, Ángel Antonio RuizLaboy, Alexandra Pagán y Daniel Torres
3 – 4:15 p.m. | Casa Olímpica
 
Una cultura en shock: Lo que la crisis se llevó
Hiram Sánchez Martínez, Luis Felipe Lomelí, José Manuel Fajardo y Yoss
4:30 – 5: 45 p.m. | Casa Olímpica
 
La cafetera creativa
5:30 - 6 p.m. | Café La Princesa
 
 
Charla magisterial
 

Jugando enserio
Jacobo Morales
7- 8 p.m. | Casa Olímpica
 
Premios
 
Premio nacional de literatura juvenil del ICP “Consultores de misterios”
Sylma García
11:30 -12:15 p.m. | Compañía de Turismo
 
Premio nacional de poesía del ICP “Teoría del invierno”
Alberto Prieto
2 – 2:45 p.m. | Casa Olímpica
 
Premio nacional de cuento del ICP “Menorragia: histerias de octubre”
Yolanda Arroyo Pizarro
6 – 6:45 p.m. | Casa Olímpica

La crisis en el espejo de la historia 

Por:  Rebeca J. Agosto Rosa 
Fotos:  María José Orengo 

La historia, ¿es un género literario? Con esa pregunta abrió el panel sobre “La crisis en el espejo de la historia” del Festival de la Palabra, donde cuatro escritores coincidieron en que la historia es una ficción, una narración como cualquier otra, pero muy necesaria para definir el futuro de una sociedad.
 
“El modelo clásico de lo que pensamos como historia, una historia lineal, causal, coherente, ha entrado en crisis en los pasados años en el sentido de que la historia son datos que están ahí, pero hay muchas formas de contarla”, señaló el novelista de ascendencia puertorriqueña y costarricense, Carlos Fonseca. Para el también profesor, la historia siempre ha sido narrada desde esos momentos donde hay crisis y está íntimamente ligada a la forma en que se construye, por ejemplo, un evento político.
 
“Más que la historia, es quiénes son los que han escrito la historia”, explicó por su parte el escritor español Fermín Goñi, quien presentó su libro , El hombre de la Leica, durante el festival.
 
Por su parte, el español Alfonso Mateo Sagasta, galardonado recientemente con el premio Espartaco 2015 por la novela El reino de los hombres sin amor, agregó que aunque la historia es una ficción y no existe, es necesaria por ser un arma fundamental para construir la identidad de una sociedad. “La sociedad tiene que decidir qué quiere ser, y a raíz de esa definición narrar su pasado. Porque el pasado podemos narrarlo como queramos, como nos dé la gana, bien, mal, con humor, con  drama, con tragedia, con optimismo, con pesimismo. Da igual. Los datos son los mismos. Y con los mismos datos tenemos todas las versiones que queramos de nuestra historia. El  problema es el futuro. No existe nada más que un presente y lo que queremos ser”, expresó el escritor.
 
Por último, el poeta puertorriqueño radicado en Nueva York, Urayoán Noel, compartió algunos de sus poemas y vivencias relacionadas con momentos de crisis, como la huelga estudiantil del 2010, de la que no pudo participar como quería desde la distancia. Sin embargo, reflexionó sobre las crisis como oportunidad para unirse y repensar nociones de comunidad.