La barbarie de la pandemia o la metáfora de la enfermedad

Por Mildred Meléndez Otero

"Escribir poesía después de Auschwitz
es un acto de barbarie".
Theodor W. Adorno
                              
 
¿Hubo un cambio en la forma de escribir luego de la pandemia del Sida? Esta fue una de las muchas preguntas que se levantaron ayer en el panel Voces después de la pandemia. Este foro, moderado por el escritor y poeta Ángel Antonio Ruiz, brindó el espacio para que los autores Luisgé Martín, Yolanda Arroyo Pizarro y Mario Bellatin discutieran a fondo sobre la enfermedad desde el sentido médico hasta uno más abstracto.
 
Martín fue el primero en comentar que hablar de pandemia en un festival literario carece de sentido, sobre todo si se cuestiona qué hablamos de la pandemia del SIDA o si se habla desde un abstracto. "Yo lo he centrado en qué ha pasado luego de la pandemia. ¿Realmente hay un cambio sustantivo en la pandemia que nos haya hecho cambiar la forma de escribir? ¿Es acaso hablar de la enfermedad como una metáfora del conjunto del mundo? Contemplamos la vida distinta cuando alguien va a morir. La enfermedad toca todo lo trascendente del ser humano", expresó.
 
Además, el también responsable de derechos y de planificación editorial de Thinking Heads, explicó que desde su punto de vista lo que ocurrió con el Sida es una metáfora moral, porque para él dejó de ser metafísica la mortalidad del hombre, sino que tiene que ver con la libertad. "El Sida es la enfermedad de la felicidad, por el exceso de ganas de vivir".
Mientras, Bellatin confió a la audiencia que usualmente no pregunta de qué van a tratar los paneles en los que participa, tenía sus sospechas de que sería sobre el Sida y advirtió que no creía el título del panel fuera el correcto, porque no es un después. "La pandemia sigue. No ha cambiado el panorama de cómo era en ese entonces. Yo escribí hace 20 años en Salón de belleza sobre una peste que podría ser el Sida. En el 1994 cuando sale la novela, el Sida era una condena de muerte", explicó.
Respecto al tema de la novela, concienzudamente Bellatin dijo que cada vez que alguien le decía que [la novela] era sobre el Sida, él respondía que no. Y cuando decían que no, decía que sí. "Escribir el libro fue un proceso coyuntural retante. Esta relacionado con una constante bíblica -la peste, la guerra, la sexualidad- un flagelo que continúa a lo largo de nuestra existencia. Era mi interés entender al ser humano en una situación fuera de orden. Quiero que hablemos de la criminalización de la víctima".
En cambio para Arroyo Pizarro, lo importante es hablar de la idea de cómo siempre el ser humano llega a los límites y de alguna hecatombe o desgracia, se supera. "No puedo evitar pensar en un cuento de Avalancha, que trata sobre esta mujer que conoce a este hombre y sienten esta atracción sexual, pero el hombre pospone el asunto del beso, hasta que le confiesa que tiene Sida. Ahí entra la pregunta de ¿cómo le hacemos?  y eso es lo que quiero resaltar de la pandemia. El cómo la burlamos. En los inicios de esa pandemia se creía que si le secabas las lágrimas a un paciente, te podías contagiar. Pienso en eso y en todo lo que el ser humano hizo tras esa pandemia y en su poder para sacarle solución al asunto".
Para ella, igualmente hay un asunto pandémico en la comunidad LGTBQ  y es el pensar de que luego de que el matrimonio entre personas del mismo sexo es legal ya todo está resuelto. "Pensar ingenuamente que eso está superado, que la sociedad quiere el amor de todos y todas es ingenuidad y homofobia. El mundo debería salir de la pandemia hipócrita y moverse a una más honesta", dijo la autora quien se ha destacado en la lucha por los derechos de la comunidad homosexual en la Isla.
Ruiz, retomó la palabra para comentar que más allá de la pandemia que heredamos en términos médicos, hay una pandemia de idiotización, de que mientras menos la gente lea, menos sabe defenderse.  "Hay montones de pandemias sicológicas y sociales y la pregunta es cómo nos enfrentamos a esos asuntos como escritores. La situación de las pandemias trae un intento de normalización,  de establecer una regularización con nuevas legalidades luego de ella", manifestó.
En ello concordó Bellatín, al comentar que cuando en México se aprobó el matrimonio gay, lo importante no era casarse, sino lo que pasaba alrededor de ello: "Se reorganizó un espacio, donde el matrimonio no era lo central, sino que bajaron los crímenes de odio. Es difícil decir esto, pero que un decreto cambie la visión de mundo de un día para otro es fuerte".
 
Bellatin: "Hay mucha más gente yendo contra la corriente".
Conversar con Mario Bellatin se convierte de pronto en un espacio para la confidencia. Desde el asomo del celular en el que trabaja sus textos diariamente, hasta la recolección de los kilómetros que recorre para encontrarse con otros que al igual que él se esfuerzan en ir contra la corriente.
"En tu vida cotidiana, sientes que eres el único. Y es con cuanto gusto recorres cientos de kilómetros para encontrarte con espejos, saber que existen esas personas hace que me esfuerce más en mi trabajo".
Precisamente, lo ejemplifica al mencionar que lo que busca cuando viene a eventos como este es salir enriquecido con nuevas ideas, que se establezca un diálogo.
"Hablar con el público es muy interesante, pero no es lo que busco. Es más saber lo que piensa el otro, es darme cuenta de cómo cada poniente dio una vuelta determinada. Y al mismo tiempo hay un público que es testigo de ese diálogo. Me atrevo a decir que solo hay dos festivales castellanos que hacen esto: el Festival de la Palabra y Hay Festival", explicó el autor quien es director de la Escuela Dinámica de Escritores en la Ciudad de México.
Esta es la primera vez que Bellatin visita Puerto Rico y explicó que tenía muchas preguntas qué hacerse de las situaciones que se escuchan desde fuera. "Preguntas muy antiguas del tema social, de la crisis, de su relación con Estados Unidos. Para mí venir acá era un momento sumamente importante. A demás tengo una líder espiritual que es Sufí que es de Ponce, muchos amigos y quería ver cómo está el pensamiento latinoamericano", confesó.
Cuando se le pregunta que se lleva de este viaje a Puerto Rico, recalcó que tiene muchas hipótesis y que esta haciendo una recopilación humana de la entrega de los escritores, de lo político y de la crisis, de la que le falta más información.
Respecto a su labor como escritor indicó que su "trabajo es que alguien inicie y acabe el libro. Yo escribo para muchísima cantidad de lectores. Yo soy legión. Lo que a mí más me interesa es el ejercicio del escritor: la escritura. El estudio previo es la vida misma. En el caso de Salón de belleza no hubo un estudio académico previo. Me cuidé mucho de que no hablara de una enfermedad en particular. Era más bien presentar como reacciona la sociedad. Es un libro de preguntas. Me interesan más las preguntas que las respuestas de un lugar fuera de mí y desde el lector. La no palabra. Lo importante no es lo que se dice, es cómo se dice y en el silencio está todo dicho".