Paco Ignacio Taibo II narra la crisis del narco mexicana

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No exijo una literatura que toque la realidad y la muerda, la practico". Dijo en su charla”.

Por: Rebeca J. Agosto Rosa

El presente artículo se basa en la charla magistral de Paco Ignacio Taibo II el sábado, 24 de octubre de 2015 en el Festival de la Palabra, y una entrevista exclusiva realizada el día antes.

El regreso de la tortura, los secuestros y asesinatos, el tráfico de mujeres, de armas, las tumbas sin nombre, y el aumento de la corrupción y la impunidad en todas las esferas del gobierno han sido las consecuencias más notables de la fallida guerra contra el narcotráfico.  Declarada por el presidente mexicano Felipe Calderón (2006-2012) y continuada por el actual mandatario, Enrique Peña Nieto, según esbozó Paco Ignacio Taibo II durante su charla magistral, “Escribir en tiempos de crisis”, en el Festival de la Palabra de Puerto Rico.

Entre otras cosas, Taibo cuestionó que fuera México quien declarara la guerra a un problema principalmente estadounidense; que no se estableciera al menos un pacto de colaboración entre ambos países; que por la frontera subieran drogas y bajaran dólares y armas; que se emprendiera con un ejército, aparato de inteligencia y sistema de justicia corruptos y penetrados por los carteles; en fin, que el significado de una guerra mexicana contra el narco fuera que los muertos los ponía México.

A través de historias “verdaderamente alucinantes” – como la del “Pozolero” que disolvió los cuerpos de más de 300 víctimas de la violencia de los carteles en ácido, o la directora de cárcel que, vestida de látex, torturaba a los prisioneros – el escritor, periodista, sindicalista y político mexicano se adentró en el intrincado panorama nacional para sacar a relucir los desafíos de contar desde la ficción el delirio en el que se ha sumido el país, pero también la necesidad de hacerlo.

“¿Hay ficción que pueda jugar en estos terrenos?”, se preguntó el autor, tras describir un país donde cualquier historia, por más inverosímil, está clavada en la realidad nacional. Entonces, ¿cómo escribir y para qué narrar la crisis desde la literatura?

Para Taibo, escribir ficción en tiempos convulsos requiere asumir las crisis, internalizarlas, para luego despegarse de los hechos inmediatos, poner orden en el caos de la realidad, y rellenar los huecos de las mentiras y silencios con lo único que se puede, la intuición. Contar el caos no basta, la literatura debe complejizarlo. Como anticipaba en “La Crisis como Trama”, un

panel previo a la charla

, “la novela no vino a simplificar el mundo”.

Es difícil, se necesita distancia, pero algún día espera escribir esa novela que hasta ahora sólo ha podido tantear desde la periferia. “Todas estas anécdotas que he estado guardando en el corazón y en la cabeza tienen un destino que las articula”, aventuró.

Su novela del narcotráfico no será una historia lineal, ni pedagogía, ni un reportaje, dijo. Será “la historia secreta detrás de la historia, el enramado, la construcción de una complejísima historia de espionaje político-criminal”, explicó. De su pluma, espera, saldrá una definición de lo que es el poder y la vida cotidiana en México. El poder es, después de todo, el problema eterno de la nación, reflexionaba en una entrevista exclusiva el día anterior. Los abusos de poder se viven en continuo y van cambiando de forma, pero la esencia es la misma, precisó.

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“¿Por qué no cuentas qué también hay un pueblo en resistencia?” Se trataba de la mexicana Paloma Sáiz Tejero, brava luchadora y promotora cultural.

También hay resistencia

Concluida su exposición, Taibo se detuvo en espera de las preguntas de la audiencia. Uno o dos comentarios breves fueron seguidos de un silencio cargado con el peso de las historias que allí se habían relatado. Entonces se escuchó una voz que un poco le reprochaba un olvido: “¿Por qué no cuentas qué también hay un pueblo en resistencia?” Se trataba de la mexicana Paloma Sáiz Tejero, brava luchadora y promotora cultural.

“¡Sí, gracias Paloma!”, respondió el escritor a su compañera de vida y lucha por los pasados 40 años. Entonces procedió a enumerar algunas de las protestas más recientes de los mexicanos. “A lo largo de estos últimos años, hemos salido a la calle una y mil veces. Los maestros, la lucha contra los fraudes electorales, el movimiento de Morena, los muchachos del 132, el movimiento de los electricistas. O sea, la comunidad intelectual una y otra vez se ha expresado peleando contra la censura, los intentos de bloqueo de la información. Millones de mexicanos se han manifestado en los últimos años, y ese es el oxígeno de nuestras vidas”, afirmó.

“La sociedad mexicana no es pasiva, no es dejada”, indicó Taibo, uno de los líderes del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) de México, egresado del movimiento estudiantil del 68 y activista sindical desde que la Policía lo sacó a punta de pistola de una fábrica a los 15 años porque alfabetizar a los obreros, tarea que realizaba voluntariamente, “era pecado”.

“Sino, claro, resulta incomprensible cómo sobrevivir siendo de izquierda y mexicano en un ambiente como el que les he descrito”, concluyó.

En sus cuarenta años de trayectoria literaria, Taibo no recuerda haber escrito en un momento que no fuera de crisis. No hay remedio, bromó, las crisis no cogen vacaciones. Sus más de 80 textos publicados (desde novelas policiacas y libros de historia hasta guiones de cómic y antologías), han querido darle voz a los trabajadores, a quienes ha apoyado desde las luchas sindicales y movimientos políticos; a la disidencia y resistencia política; y a los personajes de izquierda, desde íconos revolucionarios como Pancho Villa y el Che Guevara hasta figuras menos conocidas como el cubano Tony Guiteras.

De los libros de historia que ha escrito, destaca 

Pancho Villa: una biografía narrativa (2007)

, “porque fue un hándicap armarla. Había tanta información, y se había contado tan mal, que fue una batalla contra la desinformación escribirla”. La acogida del público todavía le sorprende. En ficción, considera como su mejor novela 

Retornamos como sombras

 (2001). “Es más, puedo leerla y me gusta”, compartió en exclusiva.

Si hay algo de lo que no duda este prolífico autor y activista, es del poder de la literatura en tiempos de crisis para tocar a los lectores. “Es algo real, la manera como la palabra escrita llega, sacude, transforma, anima, estimula, desconcierta. Esta relación viva con los lectores es maravillosa, y en el tiempo de crisis, buscamos como lectores material que nos permita sonreír, reflexionar, adquirir una perspectiva más profunda, o indignarnos”, apuntó.

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