La crisis como trama: “Escarbar la tierra hasta encontrar los huesos”

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Por: Rebeca J. Agosto Rosa

uatro escritores de países distintos pero con la misma postura contra el poder se encontraron el viernes en la noche bajo una ligera lluvia en el Café de la Princesa del Viejo San Juan para discutir la crisis como trama en sus novelas y la importancia de narrarla en América Latina.

Mayra Santos Febres, Paco Ignacio Taibo II y Perla Suez integraron este panel del Festival de la Palabra, al que también se unió el periodista y escritor español Fermín Goñi para presentar su novela

El hombre de la Leica

(2005), que da otra mirada a uno de los grandes momentos de crisis del siglo pasado, la Guerra Civil española.

La historia sigue los pasos del general que organizó el golpe de estado que desató la guerra en 1936, el cubano Emilio Mola, un aficionado de la fotografía que cargaba siempre con una cámara marca Leica. En palabras del autor, “esta novela narra cómo se da el golpe de estado más chapucero, o sea, peor organizado en todos los órdenes, pero que origina una guerra tremenda, que es la Guerra Civil española, que es el preludio de lo que va a llegar después, que es la Segunda Guerra Mundial”.

El escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II, quien aplaudió el trabajo de Goñi, abogó por complejizar las historias que se cuentan. Según el autor de decenas de novelas policiacas y libros de historia, como la biografía de Pancho Villa y el Che: “La novela no vino a simplificar el mundo, vino a complejizarlo, y la única manera de enfrentar la crisis sistemática que nos rodea, es encontrar la profundidad de esta crisis, las variantes, las múltiples miradas, la visión de lo complejo. No es positivista la novela, no viene a arreglarles la vida para que después de leerla ustedes estén más tranquilos y mejor informados. La novela viene a contaminar todavía más de dudas e incertidumbres”, afirmó.

Por su parte, la escritora argentina Perla Suez defendió la ficción como el camino para encontrar alternativas al estatus quo, la corrupción, y el poder entendido como la dominación, el engaño y la frustración. “Creo que la ficción a nosotros de alguna manera nos salva”, expresó. “La ficción, en definitiva, puede contar precisamente la historia (de un país) que nunca se contó. Puede escarbar la tierra hasta encontrar los huesos, la esencia de una cultura que se quiso tapar. Como los indios araucanos desentierran los huesos, uno está desenterrando en la escritura un poco de esa memoria, y hace falta volver a contar otra historia, una y otra vez. Tenemos que recordar todo lo que hemos tapado”.

En esas líneas se alza precisamente la novela más reciente de Mayra Santos Febres,

La amante de Gardel

, que intenta rescatar una de las tantas memorias perdidas del continente sobre su herencia africana. El tango es, después de todo, de origen bantú, mezclado con otras influencias, e incluso el movimiento de los barcos en que llegaron negros y blancos al sur.

Esa es la crisis que más le importa y que enfrenta Santos Febres desde la literatura: la incomodidad de hablar sobre el tema de la raza en América Latina. “Es bien extraño tratar de hablar de la crisis desde el olvido”, expresó la directora del festival, que como mujer puertorriqueña y negra intenta narrar con sus palabras aquellas historias olvidadas porque los hablantes del mundo eran otros.

Lo importante no es el color de la piel, aclaró la escritora, sino “las consecuencias sociales y culturales que nos hacen vernos de una manera que no somos”. El racismo es una construcción de la exclusión. “En el mundo internacional intelectual hay bien pocas personas como yo de este lado (del Atlántico) o del otro”, explicó a la vez que denunciaba la ausencia de voces puertorriqueñas en los espacios de diálogo del mundo.

El panel terminó con un llamado a la unidad latinoamericana, desde el Cono Sur y el Caribe hasta España. En los tiempos de crisis, dijo Mayra, “uno encuentra enemigos donde no se los imagina y uno encuentra también aliados, como somos todos nosotros aquí, donde uno no pensaba que estaban. Y eso es lo maravilloso de la crisis, que uno tiene que echar mano de todo el mundo que quiera un mejor país, un mejor mañana, un mejor futuro”.

Entonces Goñi aprovechó el momento para indicar que no eran cuatro las nacionalidades reunidas en la mesa, puesto que él también se considera puertorriqueño. “Los boricuas nacemos donde nos da la gana”, afirmó entre risas, por lo cual recibió una ola de aplausos.

Finalmente, Taibo cerró el panel aludiendo a la posibilidad de construir una hermandad hispanoamericana a través de la cultura, sin fronteras, sin papeles, con libertad de pensamiento, de tráfico, de comunicación. “La cultura, afortunadamente, es el gran cemento constructor de unidad”, concluyó.