Diálogos de la crisis

 La crueldad

Moderadora: Melanie Pérez
Escritores: David Unger y José Ovejero

 Por:  Yshamarie De Jesús Pérez 

Este primer diálogo fue en torno a la discusión de la crueldad en la literatura, dado que ambos escritores, tanto David Unger, guatemalteco criado en Estados Unidos, y José Ovejero, escritor de España, trabajan temas sobre la violencia. De aquí que nació un diálogo interesante de cómo trabaja la violencia en la literatura, y cuestionamientos importantes respecto a la relación entre la crueldad y los medios sensacionalistas, la crueldad y el poder hegemónico dominante, la crueldad y la ética del escritor y el acto de escribir como un acto cruel contra el escritor y su práctica de escritura. La violencia es algo milenario y hasta mitológico, visto por ejemplo en el Popol Vul, libro cosmogónico maya sobre el surgimiento del mundo y de los seres humanos, quien David Unger tradujo, violencia que creo es visible también en otras cosmogonías (si se pueden llamar así) como la Biblia y el Corán.

Por otra parte, en Latinoamérica, la llegada de los españoles para el periodo colonial fue un acto muy violento y cruel, violencia que nos ayuda a distinguir entre diferentes violencias que no son tan solo físicas, porque las mismas pueden ser a la vez ideológicas. Existen violencias institucionales causadas por las opresiones invisibles del gobierno y otras pequeñas violencias y crueldades que ocurren día a día y no vemos. La palabra juega un papel muy importante en cómo se transmite y se recibe esta violencia, y es aquí en donde entra la importancia de la literatura como medio de reflexión.  ¿Cuán pertinente es la literatura para comprender la violencia dominante en estos tiempos de crisis?
 
José Ovejero, por ejemplo, quien trabajó una novela sobre delincuentes, descubrió, mientras conocía a diferentes delincuentes y visitaba las cárceles, que los delincuentes más violentos y crueles cargan con una infancia que también fue cruel y dura, misma violencia que el delincuente repitió como en un círculo del que es imposible escapar. Su descubrimiento más importante fue entender que los más violentos son los que condenan. 

​La literatura no se compone tan solo de historias de amor, por el contrario, abarca todas las emociones humanas y en este caso, refracta una realidad de un mundo que se ha sido violento desde sus inicios. Es una herramienta catártica que permite que las sociedades logren liberarse de sus actos violentos más terribles, pero lo más importante, para que estos actos sean denunciados.

El trabajo

Escritor: Enrique de Heríz
 
En la segunda serie de diálogos sobre la crisis, abordamos el tema del trabajo. Enrique de Heriz, traductor, editor y novelista español, también profesor de novela en la Escuela de Escritura del Ateneo de Barcelona, autor de cuatro novelas: El día menos pensado (1994), Historia del desorden (2000), Mentira (2004, Premio Llibreter) y Manual de la oscuridad (2009), compartió con el público presente su experiencia como escritor de oficio. En la discusión se tocaron temas como la ética del trabajo, el valor del esfuerzo, el proceso del trabajo en la construcción de personajes, el trabajo de contar la realidad a través de la ficción, y entre otros tópicos no menos importantes. Heriz, quien nos cuenta que comenzó a trabajar a los 16 años, piensa al escritor como un artesano que debe trabajar las palabras con dedicación y disciplina como lo haría un artesano con cada una de sus piezas artísticas.

Escribir no es tan solo tener buenas ideas, es tenerlas y trabajarlas para que culminen en un producto que demuestre que todas las intenciones del autor fueron logradas. El oficio escritural, aunque no sea considerado un trabajo “real” dentro de las expectativas de un marco histórico capitalista e industrial en el cual vivimos, tiene tanto valor en términos de esfuerzo, como lo tiene cualquier otro trabajo que sí responda a las exigencias de producción capitalista. Aun en tiempos de crisis, aunque parezca inimaginable, es posible vivir de escribir, es posible trabajar y vivir con la literatura como centro de nuestras vidas.