Rinden Homenaje al poeta Ángel Darío Carrero

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Foto por Alonso Sambolin 
Por Kristine Drowne

 Inquietud de la Huella fue el nombre al panel compuesto por los escritores Fernando Iwasaki, Manuel Nuñez Negrón y Mayra Santos Febres quienes rindieron homenaje al fenecido poeta puertorriqueño, Ángel Darío Carrero.
El homenaje se dio en la intimidad del Teatro Tapia, durante la tarde de ayer jueves con un público moderado; en el que se pudo discutir las múltiples facetas del también teólogo, pensador y religioso, Ángel Darío Carrero.
Darío Carrero durante su vida tuvo vínculos muy distintos con los tres escritores allí presentes. Con el peruano, Fernando Iwasaki el sacerdote franciscano tuvo una relación vinculada a la estimulación intelectual y personal. Iwasaki mantuvo una relación por medio de correspondencias, por lo cual hoy día tiene muchos trabajos inéditos del él. Estos trabajos, compuestos de poemas y ensayos se van a ir publicando poco a poco; y se encuentra en proceso de publicación una antología editada por Iwasaki.
Para Nuñez Negrón, escritor y columnista puertorriqueño fue toda una sorpresa conocerlo en la Liberaría Mágica. La relación de ellos fue una laboral, ambos trabajaban en El Nuevo Día y en el gobierno. Sin embargo, ésta estuvo arraigada en la religión, ya que Nuñez Negrón es un católico ferviente. Nuñez Negrón identificó en el teólogo un conflicto entre su vida pública y privada. Mientras era bien conocido por las comunidades, en su ámbito laboral e intelectual., mantuvo su poesía privada, fue un ejercicio de la soledad.
Mayra Santos Febres identificaba Darío Carrero como un ser místico, con un sentido de ética admirable. Fue el poeta quien le propuso la idea de que algún Festival de la Palabra tenía que ser dedicado a Francisco Matos Paoli. Santos Febres honró su deseo, dedicándole esta sexta edición del festival a Matos Paoli.
Entre las cualidades del franciscano se encontraban la ética, su visión de arte, y la responsabilidad de las anteriores con la sociedad y Dios.  Su poesía se caracterizó por ser “una presencia exiliada en un lugar de revelación”, comentó Iwasaki. Darío Carrero llenó un espacio en la literatura puertorriqueña, se atrevió a hacer algo distinto a sus escritores pares. Se destacó por conservar su sentido del humor y la solidaridad hasta sus últimos momentos de vida, donde batallaba contra el cáncer.
Al final del homenaje se procedió a leer varios poemas de él, contando con una muestra de ellos inéditos, cortesía de Iwasaki. En la tarima se unieron los panelistas junto con la poeta Karen Sevilla y el argentino Pablo Brescia, que leyeron sus textos. Fue un momento muy emotivo para todos, en especial para Santos Febres que puntualizó diciendo “parece que las de Carolina sí lloramos”.