Más ciencias, menos hadas

Por Rebeca J. Agosto Rosa

¿Quién dijo que los hombres, por ser más fuertes para tirar del arado, también tenían que apoderarse del espacio público en la sociedad?  ¿Quién dijo que les tocaba a ellos ser los forjadores del conocimiento, las ideas y el orden?  Peor aún, ¿por qué insistimos todavía en medir el éxito de las mujeres en términos del canon establecido por una ideología machista?  

Estos y otros planteamientos enmarcaron el debate sobre las mujeres que han retado la historia desde la ciencia, la religión y la vida cotidiana.  Hipatia de Alejandría, las brujas de la Edad Media, Sor Juana Inés de la Cruz, Juana la Papisa, Marie Curie, Rosalind Franklin, nuestras abuelas y madres también fueron y son “Inventoras de mundos: científicas, pensadoras y revolucionarias”.  Así lo plantearon en este debate del Festival de la Palabra Rosa Montero, Bruno Henríquez y Johanny Vázquez Paz, desde sus experiencias en la escritura, la investigación, la astrofísica y la sociología.

Las mujeres siempre han tenido menos acceso a todo: dinero, educación, trabajo, publicación, reconocimiento.  Aquellas que han luchado por tenerlo, primero han tenido que reunir la confianza en sí mismas para llevarse al mundo por delante pero la pasión por aprender las ha llevado a entregar sus vidas tanto al éxito como al sufrimiento, el sacrificio y la muerte, todo para caer en el olvido.  Aquí se habló de Hipatia, Sor Juana, Marie Curie y Rosalind Franklin (cuyo lugar en la ciencia vino a ser reconocido tras su muerte).  ¿A cuántas más no hemos perdido tras el robo de sus descubrimientos o el silencio del anonimato?

“La mujer siempre es un punto de vista que ha sido menospreciado.  Sin embargo es el que nos permite sobrevivir,” opinó Bruno Henríquez, astrofísico cubano, al hablar de que existe un “prejuicio institucionalizado” contra el conocimiento producido por las mujeres.  Tal como explicó la socióloga puertorriqueña Johanny Vázquez Paz, la Iglesia se ha encargado de decirles a las mujeres que no sean curiosas a base del mito de que “la curiosidad de Eva nos hizo perder el paraíso”.  Pero los obstáculos no las han detenido.  En palabras de la periodista española Rosa Montero, “hay muchísima más magia en las ciencias que en las hadas”.

Las mujeres de nuestras familias “también fueron científicas, pensadoras y revolucionarias”, propuso Vázquez Paz al hablar de los remedios caseros con los que las madres y abuelas resolvían las necesidades de la familia.  Pero esos conocimientos y habilidades centenarias desarrolladas no son valorados como conocimiento científico.  Ejemplo de ello, según Montero, son las médicas de casas que fueron perseguidas como “brujas” durante la Inquisición.

“Muchas veces se busca que la mujer, para ganar su lugar en la sociedad, haga lo que hace el hombre,” expuso Henríquez, “seguro que nuestra sociedad estaría mucho mejor si hiciéramos muchas de las cosas que nos enseñan las mujeres”.