Espectáculo como cultura, realidad como teatro

Por Yanius Alvarado

El recuerdo más grato que tengo del teatro fue uno junto a mi madre en el tercer piso de aquí, en el Tapia, cuando vine a ver una obra de René Marqués y observé cómo la realidad de la obra se convirtió en la del público; el silencio se podía cortar con un cuchillo”, dijo Nelson Rivera como parte del debate "Bajo Otra Piel: Realidad como espectáculo", celebrado en el Festival de la Palabra.


Moderado por Dalia González, éste contó con un panel de teatreros con experiencia en improvisación, performance y hasta títeres compuesto por Norge Espinosa director, actor, poeta y dramaturgo cubano quien actualmente es jefe de redacción de la revista Tablas; Sylvia Boffil, puertorriqueña quien también es dramaturga, actriz , directora, profesora de la Universidad de Puerto Rico; y Nelson Rivera, columnista y escritor puertorriqueño. 

Se abordaron temas como la realidad que todo lo puede pero que aún no se concibe o la visión contaminada por una cultura que afecta la verdad que es el teatro. El teatro como espacio íntimo para trabajar, el espectáculo como una falsa realidad. La palabra como pie forzado a una mejor cultura que recuerde el pasado y un público que pide ser considerado.

Una manera de crear teatro de verdad es que pase por el procesos de edición y se trabaje en el espacio, puesto que en la intimidad se provoca una realidad”, señaló Sylvia Bofill. Espinosa, de otra parte, añadió que debe haber, siempre, público que sea participe  de ese conflicto  al igual que el actor como personaje vivo debe estar presente a manera de espectador espontáneo porque ambos complementan el espacio al mismo tiempo. Rivera compartió que lo más que disfruta del teatro es esa espontaneidad que compone y crea un momento "donde la vida real interrumpe”.

La sesión de preguntas fue uno de los momentos más interesantes de la tarde. Una de las preguntas que se hizo cuestionaba a los panelistas por qué creían que existe una falta de apoyo al teatro. Contestaron que primeramente se necesita una sensibilidad a las artes que propicie que el público no tenga que ir a ver teatro para entenderlo, simplemente para participar de él.

Por otra parte se habló de aquel teatro que atiende a diferencia de aquel que busca solo entretenimiento. Comprender que es posible que exista ese tipo de teatro que entretiene, pero también hasta cuándo esa realidad con finalidad de escapar es una real a la que intentan capturar los teatros que educan. Se enfatizó en la necesidad de ayudas económicas, que no existen ahora, para ese tipo de teatro que educa porque se favorece el que entretiene. 


“Nada mejor que precios para boletos más bajos”, dijo alguien del público para concluir el debate