"El afán de conocimiento nos convierte en malvadas"

Por Ivonne Nieves Dávila 

Aún en el siglo 21 se ve cómo, en las mujeres, “el afán de conocimiento nos convierte en malvadas, el deseo de gozar sexualmente nos convierte en puras rameras y el deseo de poder social se convierte en codicia y avaricia”, opinó la española Marta Sanz en el debate "Mujeres de Poder", presentado como parte del Festival de la Palabra que continúa hasta el domingo.

Para la escritora puertorriqueña Mayra Santos Febres sucede que, aunque se pueden percibir algunos avances en los derechos de la mujer, aún faltan muchas cosas por realizar. Y es que la notable presencia del sexo femenino en la literatura es tan reciente como hace 30 años. “Es más joven que muchas cosas vivas alrededor nuestro”, destacó Santos Febres. 

Las participantes establecieron que el idioma, desde hace millones de años, ha estado en constante evolución y habiendo sido este desarrollado por el sexo masculino, coloca a las mujeres en cierta desventaja a la hora de expresarse. 

La escritora alemana Rike Bolte, conocida por su festival de literatura latinoamericana “Latinale”, abundó que en el idioma alemán no es posible decir “mujeres de poder” sino que debido a la forma de conjugar se podría decir a cambio “mujeres con poder”, por lo que sería más bien un complemento que tiene una mujer en un momento determinado y no una cualidad o algo que emitan. 

El uso del lenguaje por parte de la mujer ocasionó una penetración en la vida pública que trajo consigo la invasión de la privada, argumentaron las escritoras. Esto acarrea las especulaciones en ambos espacios de su vida -en especial la íntima- que se basan en dos elementos: la intuición y el espacio mágico romántico y casi suicida de la mujer, y por otro lado el que debería ser su rol en la familia, explicó la escritora puertorriqueña. 

Estos espacios se han visto fusionados con las nuevas tecnologías de los medios de comunicación y  han traído ciertos problemas porque “no se supone que la mujer sea tan púbica”, añadió Santos Febres.

También reconoció que escritos como los de Julia de Burgos, a quien se le dedica este año el festival, y su persona, son una figura de poder femenino. 

No obstante para Sanz estos sentimientos de poder que tienen las mujeres en muchas ocasiones son los que las colocan en desventaja. “El sentirnos poderosas nos coloca en situaciones como que tenemos que ser ‘superheroínas’, lo que nos complica”. 

​No solo las mujeres tienen una responsabilidad en la vida pública como lo es trabajar, sino que al llegar a sus casas también deben hacerse cargo de los que quehaceres del hogar como son cocinar, limpiar y lavar ropa.

​Las nuevas tecnologías como las lavadoras, los lavaplatos y las secadoras fueron reconocidos por las escritoras como grandes beneficios ya que les permiten tener más tiempo libre para invertirlo en otras cosas. 

​Sin embargo, a pesar de los grandes avances que se han hecho en estos tiempos, las tres escritoras estuvieron de acuerdo con que falta mucho por hacer debido a que es un proceso evolutivo y no se puede pretender que cambie instantáneamente.